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La historia de Mones Cazón y la oportunidad que encontró en Porteño



 Esta historia comenzó hace aproximadamente 21 años, en el Oeste de la provincia de Buenos Aires, más precisamente en la localidad de Pehuajó.

Alli nació Elías Mones Cazón, quien a medida que iba recorriendo su infancia comenzaba a despuntar el vicio de la pelotita en su querido Club Calaveras. Cuando tenía 12 años, directivos del club Gimnasia y Esgrima La Plata lo vieron jugar y enseguida lo convocaron a una prueba en la que quedaron maravillados con su juego.

Tal fue así, que a la semana estaba jugando para la Novena división en un amistoso ante Boca Juniors. Luego de ese partido «Beto Banfi», por entonces técnico de la Novena Tripera, lo invita a quedarse en la pensión del club.

Así comenzaron sus sueños y por qué no, las complicaciones que trae el ingreso a la difícil adultez, sumado a la aparición de representantes que solo buscan negocios olvidándose que representan adolescentes soñadores.

Por esas cuestiones del fútbol, el jugador debió regresar a su Pehuajó natal. Seguramente con el peso de haber fracasado en sus sueños y con el lastre de la frustración, fue entrando en la dificil adolescencia y empezó a transitar por caminos equivocados que lo llevaron a cometer un gravísimo error, por el cual es condenado y comienza a pagar, cumpliendo la pena correspondiente en un instituto de menores.

Hasta allí se acercó Hernán Darío Ortíz, que averiguó su situación e intercedió para que pueda volver a jugar en el Lobo platense. Elías recuperó sus anhelos y volvió a jugar pero, a medida que se rumoreaba en las redes sociales que iba a firmar su primer contrato y que iba a ser convocado a jugar en Primera división, empezó una ola de reclamos por parte los detractores de siempre, que suelen esconderse detrás de las redes sociales disfrazados de hinchas a criticar a la dirigencia por la posible contratación de un «delincuente».

Estas cuestiones inentendibles de parte de nuestra sociedad, que siente que pisoteando al de abajo se puede llegar más alto, que por destruir al más débil la alta sociedad lo va a incluir en su grupo, sin entender que la eliminación de ese supuesto más débil, no solo no lo dejará crecer sino que lo llevará a ocupar ese último escalón… el del pisoteado.

Pero volviendo a Elías y sus sueños, este joven jugador, gracias a un contacto que le consigue su ex profe en Gimnasia, trasladó su fútbol y sus deseos a Defensores de Cambaceres, aunque su error en el pasado lo volvió a condenar.

Hasta tener la suerte de cruzarse en el instituto donde está alojado con Mariano Ayrala, Presidente de Porteño, quien comenzó a llevarlo entre semana a entrenar a Ensenada y gestionó ante las autoridades, los permisos correspondientes.

Según quienes lo han visto jugar y/o enfrentar la rompe en el «Bohemio Ensenadense». Elías no solo sigue batallando por cumplir sus deseos deportivos sino poder reinsertarse en la sociedad una vez que recupere la libertad.

Para ello está terminando el secundario y como él nos contó: «uno va creciendo, reconociendo los errores y viendo la vida de otra manera», y una de las pequeñas muestras es que cada vez que se produce algún altercado propio de los partidos liguistas trata de mantenerse ajeno y de no participar de ningún tumulto.

Por suerte los dirigentes de un humilde club de nuestra Liga Amateur Platense tuvieron las agallas que no tuvieron algunos directivos de clubes importantes de la región y Elías puede recuperar esa felicidad que solo genera el fútbol.

Para ir finalizando esta historia no podemos dejar de destacar la actitud no solo de los dirigentes porteñistas, sino a un «señor» como el «Indio» Ortíz quien no solo lo fue a buscar para volver a Gimnasia a pesar su situación judicial, sino que al día de hoy sigue en contacto con Elías y con su familia, interiorizándose todo el tiempo de cómo está.

A punto tal que cuando el ex defensor Tripero dirigía Bolívar, equipo de la localidad homónima situada a 90 km de Pehuajó y que milita en Federal A, llevó a jugar a su hermano. Elías cometió un grave error que debe y está pagando, por ello hoy está privado de su libertad…pero no de sus sueños.

Por Mario Puhl/Pase a la Liga